En los últimos días vi las dos películas que desde hace años quería absorber. Una es “La ventana indiscreta”, que me enteré que existía cuando me mudé a Gascón y comencé a escribir una nueva novela que tenía como tema central la vida de un tipo que miraba desde su ventana la vida de los otros, en ese gran televisor que es el edificio de enfrente. No sé quién fue el primero en comentarme: “Mirá que eso ya lo hizo Hitchcock en una película, eh…”. Y ahí se terminó mi novela.La otra me la recomendó mi analista hace ya varios años, y tiene el mejor título que yo haya oído alguna vez para un film. Así como Kundera hace arte con sus títulos de novelas (La insoportable levedad del ser, La vida está en otra parte, El libro de los amores ridículos, El libro de la risa y el olvido), Reiner Werner Fassbinder se convierte en genio desde la sola mención de una de sus obras con el mote de “La angustia corroe el alma” (“Angst eseen Seele auf”).
Charlando con mi amigo Kaczka, discutíamos acerca de su pertinencia. Él auspiciaba la idea de cambiar la traducción de “corroe” por “devora”, a lo que yo me opuse fervientemente. Defiendo la corrosión. Creo que el título es acertadísimo, porque hay veces en las que el alma no es devorada por la angustia (Angst), sino que atraviesa un proceso paulatino, progresivo, lento, desesperante, de atroz degradación por su implacable velocidad de caracol. La corrosión habla exactamente de eso: cómo el ser de una persona muta indefectiblemente en otra cosa, que se asemeja mucho a ese devenir un poco oscuro, un poco autorregocijante que es la angustia.
Los sujetos de Fassbinder experimentan ese proceso de corrosión existencial sin poder responder con otra herramienta que la de la cotianeidad. Es decir: se saben angustiados (en la máxima potencia de la expresión) y los laberintos que ellos mismos se fueron creando (criando) con los años producen que no puedan enfrentarla directamente; por eso viven el día a día con la expectativa de que algo, algo que no se sabe bien qué puede llegar a ser, reoriente sus vidas (sus problemas, sus incertidumbres, sus acciones correspondientes).
Dicho de otro modo: los personajes de RWF esperan que apareca un Deus ex machina que les de una respuesta, que les diga qué hacer. Ese Deus no es otro que el mismo RWF. El problema es que Fassbinder resulta ser un dios griego bastante lapidario e hijo de puta, que necesita el sufrimiento de sus criaturas para poder seguir creando.
Eso, precisamente eso, es una obra de arte.

10 ideas:
Ok, si se trata de corrosión entonces habrá que buscar un buen anticorrosivo para el alma.
Definitivamente se trata de corroer y no de devorar.
Excelente argumento, amigo.
Saludos corrosivos,
Daniel Cardona
lo q seran los distintos puntos de vista! justamente midori me gustaba por no ser histerica. o sera por eso q me gustaba.. ahora me entro la duda. en cualquier caso, sabe cocinar y tiene el pelo corto. motivo suficiente. ya entrare con mas tiempo para leer lo tuyo. saludos! ang
Es verdad, no es histérica: ES HISTERIQUÍSIMA!!! Es una máquina de decirle a Watanabe todo lo que podrían hacer, pero no van a hacer nunca, porque caso contrario ella perdería el deseo. Van al cine porno, lo "obliga" a dormir junto a ella, le dice que se masturbe pensando en su cuerpo, etc. Es una histeria exacerbada, y Watanabe: a) es un tarado; b) es una máquina de buscar modelos femeninos histéricos (Naoko es otro clarísimo ejemplar de colección); y/o c) es más histérico que ellas todavía.
Releo esto y queda descolgadísimo, así que contextualizo: con Angi estamos hablando de un libro de Murakami que en Argentina se editó con el título de "Tokio blues", y mundialmente es conocido como "Norwegian wood".
Ya postearé sobre él cuando termine las últimas 50 páginas que me faltan.
este es un blog lleno de... perspectivismo?
mmm... dónde habré escuchado eso antes?
un beso desaparecido de su más ferviente... ex-alumna.
SC
Bueno, mi estimada SC, me alegra saber que soy consecuente entre lo que predico y lo que hago, entre la teoría y la praxis. ¿Para cuándo su propio blog?
WIKICITA: El título original es una frase intencionadamente incorrecta desde el punto de vista gramatical que significa "el miedo devorar alma". La forma correcta —Angst isst die Seele auf—, sirvió de título para un cortometraje de 2002 también protagonizado por Mira. La incorrección gramatical es una referencia directa a una de las líneas en la película del personaje de Alí.
Lo extraño es que en España tradujeron la película como "Todos nos llamamos Alí" eso sí que está lejos del debate en torno al título. Sigo sin entender por qué se les cambia el título a los filmes.
Alí es un personaje genial, la película es de no creer, y RWF, bueno... Tenés que verlo, K.
Evidentemente acá tradujimos lo que se nos cantó el alma corroída, pero son esas honrosas excepciones en las que la idea no sólo zafa, sino que es muy inteligente. Pensalo como editor, si querés: le metés el título original en Argentina, y nadie te va a ir a ver la película. En Alemania es diferente, porque los espectadores ya conocen a Fassbinder y entienden que la incorrecta gramática debe tener una relación directa con los objetivos conceptuales del film.
Ahora, lo de la traducción española... ¿Qué loco, no? Charlie Kaufman no inventó absolutamente nada cuando escribió el guión de "¿Quieres ser John Malcovich?", porque unos productores españoles sumamente creativos se le adelantaron varios años. Al margen, claro, de que "Todos nos llamamos Alí" es una lectura absolutamente condicionante del argumento, que yo no comparto.
Bueno cierro mi discusión corroe/devora con la siguiente aclaración: mi punto no era qué era lo que quedaría mejor, sino cuál sería la traducción más fiel.
BVB
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