20.6.09

¿Qué es la Posmodernidad?

ADVERTENCIA: Éste es un post intelectual, académico, aburrido. No lo lean.


Bueno, bueno, se puso entretenido esto. Atendiendo el comment que Pedro hizo en el post anterior (que es muy bienvenido), me puse a responder y me pareció que daba para una nueva publicación, para hacerlo aún más prolijo y discutir un tema que me parece fascinante: ¿Qué es la Posmodernidad?

Me parece que todo lo que el anónimo amigo Pedro dice es acertadísimo (los invito a leerlo), si nos quedamos con la idea tradicional que se tiene de la Posmodernidad, que es la que hace que se la perciba tal como él la describe. Coincido en cada uno de sus puntos, y creo que de hecho los autores posmodernos suelen (solemos) caer en cada uno de ellos de manera muy poco elegante.

Pero (y acá viene el pero), yo lo veo diferente. Digo que lo veo diferente en el sentido de que creo que es así, pero que se podría verlo (y hacerlo) de otra manera. A mí me gusta mucho la idea de la resignación, de la que hablo siempre. Resignarse no es agachar la cabeza, asumir que ya está todo hecho y dejar que la vida nos de palos, sino que lo entiendo por el lado de re-signar: volver a dar signo, dar un nuevo significado; aceptar que las cosas son así, y a partir de eso modificarlas, no retrospectivamente (ejercicio imposible hasta que Wells nos legue su benemérita máquina del tiempo o los guionistas de Lost tengan razón), sino a futuro: ese futuro impredecible que de destino no tiene nada.

A qué voy con esto: creo que lo que se hizo con la idea de Posmodernidad (lo que los propios posmodernos hicimos con y de ella) es una vergüenza, pero que la idea contiene algunos puntos que me parecen fundamentales para trabajar con lo más real de nuestra cotidianeidad día a día. Y con la teoría, claro.

Me refiero, concretamente, a cosas como éstas:

1. El sujeto es incompleto, fragmentario, imperfecto, escindido de sí mismo.


2. Eso hace que el yo no sea uno, que las identidades sean múltiples y complejas.


3. El ser humano es contradictorio, complota contra sus propios intereses y aquellos de los que lo rodean (ni qué hablar los de la bella Humanidad).


4. Esto se debe a que el deseo tenga vericuetos mucho más oscuros y, en apariencia, mucho más inexplicables de lo que creemos habitualmente.


5. Que el deseo y el goce sean imperativos no implica inexorablemente que eso quede subsumido en la lógica capitalista. Es lo más fácil y habitual, pero es una elección del sujeto no-necesaria, contingente, que puede ser resignificada. Qué tareíta, eh?


6. El idiota es idiota hasta que deja de serlo y puede transformar en palabras y acciones su pensamiento ocioso y circular.


7. Ergo, las esencias, para este caso, no existen: existe la voluntad del sujeto de ser actor de sus propias convicciones. Ser consecuente con la elección (con el deseo) es algo que no podemos soslayar.


8. Para eso, hay que releer a Castoriadis y su idea de qué es la autonomía: el rechazo del discurso del otro, no porque sea bueno ni malo sino porque, lisa y llanamente, es el discurso del otro (¿del Otro?). Por supuesto, pensar en una autonomía total y absoluta es imposible (como pretende la Modernidad), debido a lo que señalo en los primeros ítems de esta perorata. El intento ya vale de por sí.


9. Freud decía al respecto (sin saber que un siglo después lo íbamos a estar tomando para explicar esto, pobre): “Wo es war soll Ich werden”. En criollo, “Donde estaba el ello debe devenir el yo”.


10. Parafraseando a Sartre, uno es lo que hace con lo que los demás hicieron de uno. Modificar la propia conducta ética a partir de esta noción es de lo más complicado que se me ocurre en la vida. Complicado y acertado, creo. Y eso tiene muy poco que ver con la Modernidad a la que estamos acostumbrados.


11. Lacan, Badiou y Žižek tienen muchísimo de lo que yo tomo como “ideas posmodernas”. Pongamos si se quiere un rótulo más amigable: los tres son posestructuralistas. Como Kristeva, Todorov, Touraine, Foucault, Derrida, Deleuze, Guattari, Lyotard, Baudrillard, Bataille, Morin, Prigoguine, Schrödinger, Kundera, Woody Allen, Gombrowicz, Morábito, Puig, Cortázar, Tarantino, Wan Kar-Wai, David Fincher, Charlie Kaufman, Matrix, Nick Cave, Tom Waits y Lawrence Durrell (vale agregar todos los que se les ocurran).


12. Queda claro que la Razón no alcanza para explicar ni entender todo esto.


13. A mí, por lo menos, me queda claro que la Modernidad ya fue. Que lamentablemente ya fue. S me hubieran dado a elegir un momento histórico para vivir, hubiera escogido la Inglaterra de principios del siglo XX. Hubiera sido fascinante deambular por clubes machistas, fumando pipa y hablando de política internacional, con un sombrero y un bastón, sin cuestionarme todas estas pelotudeces que hoy por hoy hacen a mi vida intelectual y (esto es terrible) cotidiana. Pero vivo en Buenos Aires en el 2009, y mis múltiples realidades son otras.


14. Posmodernidad porque venimos inmediatamente después de la Modernidad, sin que quede claro cuál es el momento en que se pasa de una a otra: estudié Historia y aprendí (tal vez mal-aprendí) que estas cosas no funcionan como rupturas, sino como continuidades que son larguísimas transiciones, generalmente imperceptibles. Y lo que viene después de la Modernidad es realmente inexplicable para mí, desde muchísimos aspectos. Las formas mutan con una rapidez intolerable (confrontémoslo con la idea de la Modernidad Líquida de Bauman, con la Hipermodernidad de Lipovetsky), y eso hace que ESTO no tenga una forma, una manera, una definición, una concepción asimilable. Por lo menos no para mí; no hoy; no así.


15. Asumir esa incertidumbre, el rasgo más característico de esta época, me parece un ejercicio dificilísimo, que requiere de paciencia, ética y un esfuerzo inimaginable (el moderno Goethe decía que los esfuerzos son la medida de la fuerza). Y creo que desde esa perspectiva, la Posmodernidad puede llegar a ser un gran momento de cambio en la manera de ver, entender, explicar y hacer nuestro devenir. Una manera de modificar una Weltanschauung que ya está arcaica y que no nos sirve para enfrentarnos a toda la mierda con la que convivimos todos los días. Una manera linda de vivir mejor, de ser más felices. De estar bien.

13 comentarios:

Juan dijo...

Es curioso que como un autoproclamado "posmoderno" comiences la discusión con la pregunta ¿Qué es la posmodernidad?, ya que el estilo y la forma son propios de los interrogantes platónicos y el posmodernismo no es otra cosa que un antiplatonismo. La estructura formal “¿Qué es X?” siempre estuvo referida a la búsqueda de una esencia que para vos en este caso no valen. Como un posmoderno asumido esperaba una manera màs consecuente de comenzar el debate. La Verdad que tu teoría de la resignación (tomada en términos de novedad) no tiene mérito alguno, basta con pensar en los procedimientos dadaístas o en el detournement situacionista; procedimientos en su momentos efectivos y de mayor calidad, o por lo menos, seculares. Tu re-signar y tus elucubraciones acerca del Sujeto remedan a Ricoeur. Por lo que ya se advierten algunas incoherencias discursivas que sin embargo para alguien que, como diría Badiou, “es amigo de todos”, no tienen importancia. Los dos primeros puntos referidos al sujeto y que considerás fenómenos típicos de la Posmodernidad, ya los encontramos en parte del Empirismo inlgés, el Romanticismo e Idealismo Alemán y en el “Yo es Otro” de Rimbaud. No digamos solo el desdoblamiento de Schlegel o Novalis, o la creación ficcional del yo en Hume, sino el momento preontológico y presubjetivo en Schelling y la noche del mundo de Hegel son los que importan en este caso (autores que de seguro debés ignorar al igual que a Lacan y por deducción simple, a Zizek, lo que también es evidente por tus afirmaciones arbitrarias e infundadas). ¿Cómo podes defender entonces la supuesta pretensión moderna de que la Razón explicase todo?
Los griegos sabían que el “humano” es contradictorio, inventaron algo llamado dialéctica que provenía del núcleo más oscuro del enigma apolíneo…
Tu voluntad del sujeto, tu intento de lógica del deseo, tus esencias inexistentes y la capacidad de transformar en palabras y acciones, relevan ciertos supuestos ontológicos agarrados de los pelos que de todas formas te hacen un fan de la metafísica nietzscheana. Para un posmoderno “el inconsciente está estructurado como Nietzsche”. Por favor, no metas a Sartre en esto. Si rastreas un poco en la bibliografía de la Modernidad vas a encontrar un textito de Kant muy conocido titulado “¿Qué es la Ilustración?” en el cual encontramos lo siguiente: “La ilustración es la salida del hombre de su minoría de edad. El mismo es culpable de ella. La minoría de edad estriba en la incapacidad de servirse del propio entendimiento, sin la dirección de otro. Uno mismo es culpable de esta minoría de edad cuando la causa de ella no yace en un defecto del entendimiento, sino en la falta de decisión y ánimo para servirse con independencia de él, sin la conducción de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten valor de servirte de tu propio entendimiento! He aquí la divisa de la ilustración.” La versión de Sartre le debe todo a la de Kant. Dos grandes figuras Modernas.
Tengo mucha intriga por saber cuáles son las “ideas posmodernas” en Lacan, Badiou y Zizek y cómo es que integran la corriente postestructuralista. En su momento daré mi respuesta a esta cuestión.
Tengo 20 años y en mis dos años de estudiante de Filosofía aprendí que no quiero llegar a los 27 y ser tan mediocre, pedante e incapáz de sostener críticamente una posición.

Anónimo dijo...

me encantan los post-academicos-intelectuales-aburridos son los mejores que lo sepas

H dijo...

Querido Juan:
Si hay algo que me sorprende de los ávidos e inteligentes lectores como vos, es que desperdicien su tiempo leyendo y comentando este tipo de blogs, que nadie lee ni a nadie le importan. Se nota que con tus 20 años (y dos de estudiar) sos un tipo realmente instruido, que leyó y sobre todo entendió la Verdad de la Filosofía. A mí me enseñaron que para discutir no era necesario agredir y descalificar al otro, sino que lo que importaba era brindar argumentos propios. Pero supongo que me estoy poniendo viejo y pierdo de vista que hay nuevos métodos de enseñanza y aprendizaje.
Ahora, si querés seguir invirtiendo tu tiempo en tan poco noble proyecto como tratar de entender el pensamiento que se escurre en este blog, te recomiendo que hagas una lectura hacia atrás, donde vas a poder encontrar que una de las claves permanentes de este blog es la contradicción, en su forma más impura. Tal vez halles también algunas cuotas de ironía y de humor, pero no sé si eso ya lo aprendiste en tus avanzados estudios. Por ahí te instaría también a que leas el título del post desde esa perspectiva, a ver si quizás lo entendés de otra manera.
¿Quién es Platón? Por lo que comentás, debe ser un filósofo. Y en cuanto a Ricoeur y amigos, sí, mucho de lo que digo huele a ellos porque, precisamente, surge de algunas de sus lecturas. Por ahí está mal que lea a ciertos autores. Esos mismos autores que van hilando formas de pensamiento que llevan a que uno haga ciertas interpretaciones. Supongo que a vos eso no te pasa, por suerte.
Desde ya, te pido las debidas disculpas por meterlo a Sartre en esta suciedad de ideas inconexas. Está claro que a él no le gustaba que la gente usara sus ideas para pensar otras cosas, ¿no?
¿Y a Caicedo lo conocés, Juan? Fue un poeta y escritor colombiano, que resultó un niño muy precoz para leer y escribir, y que siendo adolescente dijo que era una vergüenza vivir más allá de los 25. Así que el día que le mandaron el primer ejemplar impreso de su primera novela, teniendo precisamente 25 años, se tomó 60 pastillas y la palmó. Un tipo muy consecuente, este Caicedo. A mí la verdad que la idea mucho no me tienta, y con toda mi mediocridad a cuestas soy un tipo que vive feliz. Por ahí a vos te va mejor escapándole a esos malos hábitos. En cinco años contame cómo te fue.

H dijo...

Roberto: gracias, che.

Juan dijo...

Pido disculpas por el cierre indebido de mi argumentación. No se cuál es la verdad de la filosofía por el simple hecho de que la filosofía no produce verdades. Lo que si tengo son algunas intuiciones fundamentales que me obligan a denunciar ciertas elucubraciones teóricas torcidas o mejor dicho, injustificables y superfluas.
La policía posmoderna con su aire amigable, al servicio del desgaste metafísico y en defensa de los derechos de la interpretación disímil, me recuerda a aquella vieja pero no obsoleta exclamación de Cravan acerca del devenir policial de los artistas.
No tengo problema con que manocees a Sartre o a quien quieras, es mas, creo que la filosofía consiste en primera instancia en ese manoceo, con la condición de que se le pueda atribuir autonomía y peso teórico a lo que se quiere afirmar.
Al boom Caicedo lo conozco y también a esa indispensable anécdota. Hay mil ejemplos entre Masotta y Casas, Saer y Sarduy, Lamborghini y Pron, Lezama Lima y Bizzio o quien quieras. Se trata, como diría Zizek manoceando a Kundera, de lo que acarrea "la insoportable pesadéz de ser una divina mierda". No me extiendo mas y pretendo que esto se transforme en un intercambio saludable, con o sin perdida de tiempo. Por eso te pido que me respondas acerca de las ideas posmodernas que encontrás en Lacan, Badiou y Zizek. Saludos

H dijo...

Juan: Lo necesariamente aquello que no entendemos es injustificable. A veces es necesario hacer un ejercicio de paciencia y esfuerzo para tratar de comprender la posición del otro. Es evidente que yo no voy a explicar las 40 Verdades de la Posmodernidad; primero, porque no creo que existan; segundo, porque si existieran probablemente no las sabría; tercero, porque de saberlas me costaría muchísimo poder explicarlas. Si a eso le sumás que éste intenta ser un blog donde lo académico-intelectual se mezcle con lo artístico, lo emocional y el humor, te puedo asegurar que yo no me siento obligado a responderle nada a nadie. Es un espacio de expresión libertina y contradictoria gratuito: nadie está obligado a leerlo ni a opinar. Ahora, si encima, vos me querés correr de malos modos, mi contestación a eso definitivamente no va a ir por donde vos querés que vaya.
El juego es otro, Juan. Otro, como el que escribe. Otro, como el que lee. Otro que es diferente y piensa distinto.
Las ideas son torcidas, injustificables y superfluas hasta que no lo son. Te agradezco los adjetivos (siempre es lindo que adjetiven a una obra, porque demuestra que por lo menos se la leyó), pero mi respuesta es: no creo mucho en los dogmas que me dicen qué-y-cómo-debo-escribir. El estructuralismo se dedica a defender esos términos que usás, y no es una línea que me agrade demasiado ni me parezca muy útil. Amo las cosas torcidas, Juan, me parece que por ahí vienen nociones nuevas o por lo menos más frescas. Lo otro es una manera estalinista de hacer la vida.
Acá, en este blog, no hay ninguna policía posmoderna. Me parece que el hecho de publicar tus comentarios sin censura y dedicar tiempo y energías a responderlos habla de eso. ¿No te parece?
En cuanto a cuál es el elemento posmoderno de tus tres autores, me parece que hay un ítem común, posestructuralista, que es priorizar el poder de la contingencia en la incertidumbre: no necesitamos saber para hacer, aunque estaría buenísimo. Hay cosas que no las podemos controlar, pero eso no es excusa para que no nos rompamos el orto por querer estar bien. Si lo conseguimos o no, es algo que no lo vamos a poder saber hasta que no lo intentemos. No hay nada garantizado, ningún elemento que nos permita tener certezas inamovibles: el ser, el sujeto, el marxismo, todo está en constante movimiento y transformación. La papa es que hay que elegir, asumir los riesgos, bancarse las pérdidas y tratar de ser ético y consecuente con las propias decisiones. Eso es lo que dicen estos pibes. Después te busco la cita textual.
( Y esto te lo digo bajito, porque es aparte de la discusión: manocear va con “s”).

Daniel Rico dijo...

La modernidad reemplazo a Dios por la razon, cuando la razon no pudo levantar todos los cheques en blanco que le habia echo firmar la burguesia capitalista, trato de revivir el sentimiento religioso para que se hiciera cargo del pasivo (que dios se lo pague!), pero como no consiguio inventar nada sagrado o absoluto para que se hiciera cargo del muerto, acabo declarandose en banca rota para que el estado protegiera su propiedad.
La redaccion del pedido de quiebra por el sindico competente y autorizado se llama POSMODERNIDAD.

Rita dijo...

Quién le cree a Juan cuando dice que tiene 20 años? Dos años de estudiante de filosofía? Qué cómico!

Dante B. dijo...

le hago caso, nicolás...
es viernes y me toca ir a la compra.

H dijo...

Daniel: Por fin alguien que entendió el poder de una metáfora!

Rita: Yo le creo.

Cacho: Decía Gombrowicz: "Es imposible asumir todas las exigencias del Dasein y al mismo tiempo tomar café con masas durante la merienda. Sentirse angustiado por la nada, pero más ante el dentista. Ser una conciencia en pantalones que conversa por teléfono. Ser una responsabilidad, que anda de compras por la calle. Cargar con el peso de la existencia significativa, darle sentido al mundo y dar vuelto de un billete de diez pesos."

Rodrigo Osorio dijo...

Daniel Rico dijo...
La modernidad reemplazo a Dios por la razon, cuando la razon no pudo levantar todos los cheques en blanco que le habia echo firmar la burguesia capitalista, trato de revivir el sentimiento religioso para que se hiciera cargo del pasivo (que dios se lo pague!), pero como no consiguio inventar nada sagrado o absoluto para que se hiciera cargo del muerto, acabo declarandose en banca rota para que el estado protegiera su propiedad.
La redaccion del pedido de quiebra por el sindico competente y autorizado se llama POSMODERNIDAD.



La verdad jamas había leído una justificacion de este estilo...me causo mucha gracia, no es muy rebuscado pero tiene su cuota de realismo necesario. Pero no es cierto.
Basta de mentirle a la gente, la gente no sabe, la gente no entiende. No se abusen.

PD: Soy ateo, por si las dudas..quien soy?(No soy Paluch)

In-creible.

La razón comanda desde el entendimiento humano.

el objeto a dijo...

esperaba un momento de tranquilidad de mi fin de semana para leer tu post postmoderno que me ha gustado mucho, necesito esa manera de situarnos histórica y discursivamente,
bonito post, gracias!
v.

Anónimo dijo...

Llegue a este blog sin buscarlo y si bien por el encabezado sabia que esperar fue una mezcla de risa y enojo ver como se prostituian ( concuerdo con juan) a sartre y a zizek entre otros pero en especial a cortazar.

A eso se dedican los posmodernos como niños malcreados a jugar a la filosofia. Andres Caicedo que tiene que ver?, el aunque tambien es manoceado por ustedes fue un genio, un genio que se reiria de su novedosisisisisimo dadaismo, ese esnob de los hijos de la burguesia de falsos intelectuales que se pasan a bukowski con gatorade.